Por Sebastián Allende.
La banda londinense llega por primera vez a Chile para demostrar que el hardcore todavía puede romper sus propias reglas. Hay agrupaciones que llegan a tocar a un país y hay grupos cuya visita se siente como un pequeño acontecimiento para una escena. High Vis está más cerca de lo segundo. El próximo 1 de octubre, los europeos aterrizan en Santiago para presentarse en Sala Metrónomo, en una visita que marca su debut en nuestras tierras.
High Vis nació en Londres en 2016, formado por músicos provenientes de distintas bandas de la escena hardcore y punk británica. Al frente está Graham Sayle, cuya voz tiene esa mezcla de rabia, desgaste y emoción que uno espera del hardcore, pero que la agruáción encuentra otros caminos. Porque acá aparecen el post-punk, el britpop, la psicodelia, el Madchester, el garage, el house e incluso ciertos sonidos electrónicos. Al final, es hardcore para quienes necesitan un pogo, pero también para quienes quieren levantar la cabeza y cantar un coro. Es música de calle, pero también música de estadio. Es rabia, pero también melodía.
En 2019 llegó No Sense No Feeling, el debut que empezó a mostrar que High Vis no estaba interesado en respetar demasiado las fronteras del género. Hay hardcore, claro. Pero también aparecen guitarras y atmósferas que recuerdan al post-punk británico. “Choose to Lose” es una buena puerta de entrada a esa primera etapa. La canción pertenece a este disco, publicado en diciembre de 2019.
En 2020 llegó el EP Society Exists, donde la banda siguió ampliando su paleta sonora. High Vis parecía menos preocupado por preguntarse si algo seguía siendo hardcore y más interesado en saber si seguía sonando a ellos. Si No Sense No Feeling fue la presentación y Society Exists fue la advertencia, Blending (2022) fue el momento en que High Vis abrió completamente la puerta. Acá aparece con fuerza ese sonido que mezcla hardcore, rock, post-punk y grooves cercanos al Madchester, pero manteniendo la urgencia de una banda que viene de tocar en salas pequeñas y sudadas. El disco también profundiza en las letras de Graham Sayle, con referencias a la vida de clase trabajadora británica, la precariedad, el abandono y las comunidades que muchas veces quedan fuera del relato oficial.
En 2024 llegó Guided Tour, tercer álbum de larga duración y una obra que resume buena parte del camino recorrido por la banda. Acá High Vis puede pasar de la furia de “Drop Me Out” a canciones más melódicas y expansivas, mientras “Mind’s a Lie” incorpora elementos de house, garage y música electrónica sin abandonar la tensión de sus raíces. Y lo increíble es que sigue sonando a High Vis.
Porque estamos viendo una generación de bandas que entendió que el hardcore no necesita encerrarse en una caja para mantenerse auténtico. High Vis está haciendo algo diferente, pero relacionado: está recuperando elementos de la música británica y cruzándolos con la energía, la ética y la intensidad del hardcore. El hardcore vuelve a ser peligroso precisamente porque deja de intentar sonar como hardcore todo el tiempo. Las guitarras pueden ser enormes. Los coros pueden ser pegajosos. Una canción puede tener un groove bailable. Puede aparecer un sintetizador. Puede aparecer una guitarra psicodélica. Pero debajo de todo sigue existiendo esa idea fundamental: una banda, una comunidad y algo que decir.
La llegada a Chile tiene además un ingrediente especial: será la primera vez que High Vis se presente en nuestro país. La banda llega a Santiago el jueves 1 de octubre de 2026, con fecha en Sala Metrónomo. Y quizás sea el momento perfecto para comprobar en vivo si toda esa mezcla que funciona tan bien en los discos también funciona frente a una audiencia chilena.
Porque High Vis no viene solamente a tocar canciones de Blending o Guided Tour. Viene a mostrar una idea: que el hardcore puede crecer sin perder sus raíces. Que puedes venir del underground y querer sonar enorme. Que puedes hablar de rabia, abandono, amistad, pérdida y esperanza sin convertirlo todo en un discurso. Y que el futuro del hardcore quizás no esté en elegir entre tradición y evolución, sino en hacer que ambas cosas choquen de frente. El 1 de octubre vamos a tener la oportunidad de verlo en primera persona.


