Opeth vuelve a Chile: Presentarse en La Aula Magna

Por Eliseo Muñoz.

Va quedando cada vez menos para que la maquinaria del death progresivo por excelencia retorne a nuestro país, ya que, los suecos Opeth, volverán a Chile este domingo 1 de Noviembre al Santander Arena, presentando su concierto más grande hasta la fecha, acompañados de los nacionales Mar de Grises, quienes volvieron a los escenarios el 2025 tras casi más de una década de inactividad, adelantando su próximo disco con el lanzamiento de la canción “Surrender to the Fall”.

Esto se concreta dentro de la etapa final de la gira promocional “The Last Will And Testament, Pt.2”, la misma que los trajo al festival Masters of Rock el año pasado. En esta ocasión, los suecos vuelven a Chile en solitario, cerrando a gran escala el ciclo de su último trabajo, publicado en 2024, que fue recibido con gran aclamo y sorpresa gracias al gran retorno de las voces guturales de Mikael al estudio, que no se habían escuchado en un lanzamiento nuevo desde Watershed, allá por el lejano 2008.

Este concierto será la última oportunidad en mucho tiempo para poder disfrutar de las canciones de Opeth en vivo, ya que Mikael y Martín, confirmaron en distintos comunicados que, terminando esta gira, la banda entrará en receso indefinido y posiblemente, en el proceso creativo de su siguiente disco, el cual, seguro tardará un par de añitos en materializarse. Formados en Estocolmo, en 1990, Opeth ha sido una banda que nunca ha dejado de reinventarse, la exploración de sonidos se convirtió en su sello, desde su primer lanzamiento, Orchid, la banda dejó en claro cuál es el concepto que los define: fusión, colores, variedad; Y aquella variedad los mantiene en constante evolución, como empujados a expandir su terreno musical, desdoblándose en los límites del género, dándole espacio a los contrastes, los pasajes acústicos, la multiplicidad de atmósferas y sin dejar de lado el componente principal de la fórmula: la fragilidad.

Son más de 30 años de trayectoria, un recorrido que deja una gran estela tras de sí, con discos como Morning Rise, Still Life, la fase más brutal en el sonido de la banda, luego, inundando el pesar emocional y la brutalidad instrumental con la delicadeza acústica en Blackwater Park, Ghost Reveries y Damnation, figuran canciones como “Bleak”, “Reverie / Harlequin Forest” o “Hope Leaves”, donde las crónicas detallan de una oscuridad que prevalece y permanece.

Siempre fieles a su visión, los trabajos que seguirían apuntarían a un pequeño cambio en fórmula: el jazz, la psicodelia y el prog setentero se adueñarían de los engranajes musicales de la banda. Partiendo con Heritage y alcanzando su punto más álgido en Sorceress, canciones como “Chrysalis” o “Famine”, que hacen dudar si lo que está en reproducción, ¿es realmente Opeth? O corresponde a un trabajo desconocido de Camel, King Crimson, u otra banda de aquellas.

Como si de cambiarse de máscara se tratara, Opeth, la entidad multifacética, sólo siguiendo el deseo de crear y de no enredarse en sus propios pasos, logró estrechar su alcance más allá de la oscuridad de donde emergió, consolidándose en una de las agrupaciones más referenciadas y respetadas dentro del género progresivo moderno, convirtiéndolos en una escucha obligatoria para cualquiera que guste de aquel mundillo de las canciones extensas y los cambios de ritmo que invitan a cerrar los ojos y dejar que la mente vuele.

Todavía quedan entradas a la venta para esta, la última comunión, a través de sistema Puntoticket.

null