29 de octubre 2026.
Banda invitada: Insurgentes Sur.
Por Ricardo Ovalle.
Fotografías por Francisco Aguilar A.
The Rasmus regresó a Chile después de tres años y pareciera que, en este corto tiempo, la banda finlandesa ha ganado aún más seguidores en el país, de una forma difícil de explicar. Y es que la cantidad de personas que llegaron al Teatro Cariola este jueves 29 de octubre superó ampliamente a la registrada en su última visita, realizada en el mismo recinto. Los finlandeses volvieron a territorio chileno en el marco del Weirdo Tour, gira latinoamericana que promociona su undécimo álbum de estudio, del mismo nombre. Recordemos que esta es la quinta vez que la agrupación liderada por Lauri Ylönen pisa nuestro país, y esta ocasión se sintió especial. Si bien solo habían pasado tres años desde su anterior presentación, la venta de entradas fue todo un éxito y el Cariola fue agotando sus localidades hasta dejar sin disponibilidad los palcos y la cancha. El furor y el interés por ver a Ylönen junto a Eero Heinonen (bajo), Aki Hakala (batería) y Emilia Suhonen (guitarra) eran más que evidentes.
La previa comenzó incluso antes de su llegada al recinto, con el arribo de la banda al aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, donde un grupo de fans los recibió con una especial celebración para Aki Hakala, quien justo ese día estaba de cumpleaños. La preparación y los adornos que organizó el fandom sorprendieron a los músicos al bajar del avión. El día del concierto, desde muy temprano se pudo ver a personas haciendo fila en calle San Diego para asegurar una buena ubicación, tanto en cancha como en platea. Además, se vendieron meet & greet y, gracias a algunos fans que compartieron sus interacciones previas en redes sociales, hubo un detalle que no pasó desapercibido: el líder y vocalista del grupo era el único que llevaba mascarilla, como si todavía estuviéramos en plena pandemia. Un elemento que cobraría relevancia a medida que avanzara la jornada.
De acuerdo con la programación, el ingreso de los asistentes comenzó a las 19:00 horas, tal como estaba previsto. Para entonces, la fila ya daba la vuelta a la cuadra y reunía a decenas de personas ansiosas por ver a los intérpretes de “In the Shadows”. Al entrar, lo primero que se podía apreciar era el puesto de merchandising oficial, inspirado principalmente en Weirdo, ideal para complementar los atuendos que se vieron por montones. Mucha ropa negra, ojos delineados y poleras alusivas a la banda, entre las que destacaba una que llamó particularmente la atención y que muchos asistentes llevaban puesta: una camiseta encargada por el fan club chileno especialmente para este concierto. Y la verdad es que el fan club se hizo notar, aunque esa no sería su única intervención durante la noche.
Mientras se esperaba el inicio del espectáculo, se podían apreciar dos lienzos colgados en la platea. Uno de ellos contenía un extracto de la canción “Creatures of Chaos”, perteneciente a Weirdo, con un mensaje que hacía referencia a que nadie está solo y que todos pertenecemos a algún lugar. El otro era una enorme bandera chilena con el nombre del fandom. Al mirar hacia los palcos, también destacaba un lienzo morado con una gráfica del grupo y el nombre del club de fans. A medida que llegaba más público, dieron las 19:45 horas y, con una puntualidad envidiable, apareció en escena la agrupación chilena encargada de abrir el concierto: Insurgentes Sur. Con una propuesta de rock bien pulida, el sexteto logró mantener al público encendido, que los recibió con cariño y respeto. De hecho, se escucharon numerosos gritos de apoyo para la banda nacional. Tras interpretar diez canciones, se despidieron agradeciendo la recepción y la calidez de los asistentes.
Con el teatro cada vez más caluroso, la espera por el show principal se hizo bastante amena, con el público cantando efusivamente algunas de las canciones que sonaban de fondo. Así transcurrió el tiempo hasta que llegaron las 21:00 horas (incluso podría decirse que un poco antes), momento en que los cuatro integrantes aparecieron en escena entre humo y poca luz. Un aspecto que merece destacarse, aunque debiese ser algo habitual y lamentablemente no siempre lo sea, fue la impecable puntualidad. Los organizadores habían publicado los horarios con días de anticipación y estos se cumplieron a cabalidad. Lo primero que llamó la atención fue Emilia, quien apareció luciendo una camiseta de la selección chilena y la mantuvo durante todo el concierto. La pantalla trasera se tiñó de tonos rosados y lilas, dando paso a “Break These Chains”, canción del álbum que da nombre a la gira y que provocó el primer fan action de la noche, con el fandom levantando globos morados al aire.
Sin mayores sobresaltos y con un público ansioso por escuchar los clásicos, comenzó a sonar “Guilty”, que provocó los primeros saltos en la cancha, para luego dar paso a “No Fear”, otro clásico del álbum Hide from the Sun. Sin embargo, durante ambas canciones ya se percibieron algunas dificultades de Lauri Ylönen con su voz. La situación se hizo aún más evidente en el cuarto tema, “Time to Burn”, cuando el cantante tuvo que alejarse del micrófono y retroceder, mientras sus compañeros intentaban cubrirlo vocalmente. Al terminar la canción, el propio Lauri confesó que no se sentía nada bien y que había estado muy enfermo durante todo el día, incluso con una consulta médica de por medio. Esto generó una evidente preocupación entre los asistentes, tanto por su estado de salud como por la incertidumbre respecto de la continuidad del concierto.
A medida que avanzaba el setlist, su delicado estado se hacía cada vez más evidente. En algunos pasajes se le notaba falto de aire y con dificultades para completar ciertas interpretaciones. A pesar de todo, decidió seguir adelante, acompañado por un público que comenzó a corear su nombre como señal de respeto, cariño y agradecimiento por el esfuerzo que estaba realizando. Entre las canciones que siguieron destacó “Forever Young”, un notable cover del clásico de Alphaville, que alcanzó gran popularidad en la voz de Rod Stewart años después. También sonó “Weirdo”, tema que da nombre al álbum y que fue coreado con fuerza por los presentes.
Otro fan action destacable llegó durante la interpretación de “Not Like the Other Girls”, una canción especialmente emotiva en la que los fanáticos levantaron velas eléctricas que simulaban llamas reales. El gesto fue del total agrado del vocalista, quien no pudo contener su entusiasmo y pidió una de estas velas a alguien del público para dejarla sobre la batería de su compañero Aki. Más adelante, durante “Creatures of Chaos”, los asistentes sorprendieron nuevamente al colocarse máscaras de osos, tal como los que aparecen en el videoclip de la canción.
Al finalizar “Livin’ in a World Without You”, todo el teatro le cantó el cumpleaños feliz en inglés a Aki Hakala, quien, como mencionamos anteriormente, había estado de cumpleaños el día anterior. A continuación, apareció una bandera chilena de grandes dimensiones, que el vocalista tomó y utilizó para envolverse mientras comenzaban a sonar las primeras melodías de uno de los grandes éxitos de la banda previos a su explosión mainstream a mediados de los 2000: “F-F-F-Falling”. Lauri interpretó toda la canción envuelto en la bandera y, al terminar, se dio cuenta de que estaba cubierta con las firmas de sus fans chilenos. El gesto lo emocionó y no dudó en expresar su agradecimiento. Desde ese momento y hasta el encore llegaron canciones más movidas, como “Banksy”, para luego cerrar con dos verdaderas joyas de Dead Letters (2003): “In My Life” e “In the Shadows”. Con ambas, el público explotó, la nostalgia se apoderó del recinto y los pies simplemente ya no podían permanecer pegados al suelo.
La banda se despidió brevemente tras bambalinas para luego regresar al escenario y dar paso al tramo final del espectáculo. Primero llegó la clásica balada “Sail Away”, interpretada únicamente con guitarra y voz, acompañada por un coro ensordecedor del público. Finalmente, “Justify”, con la banda completa sobre el escenario, puso punto final a una presentación que quedará marcada como el concierto más multitudinario de The Rasmus en Chile. La agrupación nos hizo transitar por todos los estados anímicos posibles. Nos llevó a la nostalgia, nos emocionó, nos hizo sentir euforia, nos hizo saltar, llorar, preocuparnos, cantar y, por sobre todo, ser felices. Fueron 80 minutos de clásicos y nuevas canciones que reafirmaron una conexión cada vez más estrecha con el público nacional.
Un detalle que merece ser destacado ocurrió una vez terminado el concierto. Lauri realizó una publicación en Instagram en la que manifestó que se había sentido horrible durante todo el día y que, al despertar, nunca antes se había sentido tan enfermo en su vida. Incluso reconoció que pensó que tendrían que cancelar la presentación. Junto a sus palabras compartió una fotografía en la que aparecía con una máscara de oxígeno y conectado a un tratamiento intravenoso en un centro médico. Sin embargo, también expresó su agradecimiento por no haber cancelado, destacando que el público chileno había estado increíble y había cantado junto a él durante todo el espectáculo.
Qué bueno que finalmente no cancelaron. Porque, a pesar de las evidentes complicaciones de salud, Lauri hizo todo lo posible por entregar un buen espectáculo y, sin duda, lo consiguió. De hecho, “Love Is a Bitch” se encontraba en el setlist, pero no la interpretaron, tal vez para acortar un poco la duración del concierto. Le deseamos una pronta recuperación y esperamos que puedan finalizar su gira de la mejor manera. Ojalá no tenga que pasar tanto tiempo antes de que vuelvan, porque quedó demostrado que en Chile cada vez hay más weirdos.
Setlist:
Break these chains
Guilty
No Fear
Time to Burn
Rest in Pieces
Forever Young (Alphaville cover)
Weirdo
Immortal
Not Like the Other Girls
First Day of My Life
Creatures of Chaos
Livin’ in a World Without You
F-F-F-Falling
Banksy
In My Life
In the Shadows
Sail Away (Acoustic)
Justify

