27 de noviembre 2025.
Por Rodolfo Galleguillos.
Fotografías por Marcelo González.
El debut del trío japonés Boris en Chile fácilmente se podría consagrar como un imprescindible del año 2025. Y con mucho mérito. En general las presentaciones actuales están a un nivel más que destacable de desempeño y puesta en escena, pero pocas bandas logran provocar un efecto que trascienda las convenciones del rock y se vuelva una experiencia irreplicable. Sin mayores recursos más que murallas de amplificadores y un sonido abrasador, los nipones hicieron temblar el Club Chocolate con capas sonoras que atravesaron los cuerpos de los asistentes. Nadie podría haber quedado indiferente frente a la resonancia que esos amplificadores Orange, Mesa Boogie y Ampeg generaban al transmitir las vibraciones de las cuerdas. Un deleite para los amantes del noise y de esos géneros que vienen a desafiar la tolerancia de los oídos.
Boris venía celebrando los 20 años de un icónico de su discografía: el disco Pink del 2005, de sonido algo más accesible y estructuras de canciones más convencionales, lo que les permitió llegar a mayor público tanto local en Japón como internacional. Tocaron el disco prácticamente en su integridad, pero no en el orden en el cual fue grabado, lo que posiblemente les permitió jugar con el ritmo de la presentación. Esa mezcla de sludge con punk además de la imagen misma del álbum -al considerar, según sus palabras, al color rosado como un indicador de algo tóxico- vino a romper esquemas inmediatamente, sobre todo en un estilo siempre asociado a la oscuridad y a la opacidad. La banda relató que su música hay que entenderla como una pintura, en donde se desarrollan múltiples capas de texturas y que invitan a contemplar no solamente desde el sonido, sino desde la imagen misma que pueden evocar al producir esos estridentes acoples y chillidos tanto en la calma como en el caos.
Este preámbulo se vuelve necesario para poder relatar lo ocurrido la calurosa noche del 27 de noviembre. “Black out” y “Pink” inmediatamente hicieron retumbar el recinto: no se necesitaron muchas notas para mostrar que los tonos estaban trabajados para que el soma de los asistentes vibrara y sintiera en las viseras la música. “Woman on the Screen” y “Nothing Special” seguían haciendo crecer el caos. Algunos pocos asistentes subían al escenario para saltar al público. Atsuo firme en la batería golpeaba con fuerza y marcando las pausas correspondientes mientras sus compañeros seguían produciendo capas y capas de sonidos en las cuerdas. El gong también sonaba intenso cuando correspondía.
En medio de la bulla, venía también la calma: “A Bao a Qu” bajó las revoluciones a un trance que se sintió completamente natural, pese a los previos mosh pits y filosos nasty riffs de la primera tanda de canciones. Tocar lento es también todo un arte, sobre todo cuando los mismos ritmos de vida te solicitan constantemente acortar todos los tiempos posibles y priorizar la productividad. Era necesaria esta calma previa a uno de los momentos más intensos de la presentación acompañada por la épica “Just abandoned Myself”. Durísimo. Wata provocaba intensos estruendos de sus Gibson Les Paul Custom mientras Takeshi cantaba y cambiaba las texturas en las frecuencias debido a su instrumento híbrido customizado: un First Act de doble mástil que junta guitarra y bajo en un solo mueble.
La noche ya era especial, el ruido dominaba el ambiente. Y la respuesta del público descolocaba a los mismos nipones, quienes se permitieron un breve momento antes del bis para saludar en su cumpleaños a la histórica guitarrista Wata: una sencilla y modesta diva del doom que supo ganarse al público con un preciso “¡Viva Chile mierda!”. Para el deleite de muchos, un segmento del disco Flood del 2000 fue tocado como canción final que recorrió la calma y la intensidad una vez más de forma simple y directa, culminando una presentación que pese a sus casi 2 horas de duración se sintió breve y con un final abrupto. Esperemos tenerlos nuevamente por estas tierras, ya que la arquitectura del sonido y la actitud dentro del metal alternativo no serían los mismos sin estos referentes.
Setlist:
Blackout
Pink
Woman on the Screen
Nothing Special
Ibitsu
Electric
A Bao a Qu
The Evilone Which Sobs
Akuma no Uta
Just Abandoned Myself
Farewell
Encore:
Flood ((II,III,IV))


