RÜFÜS DU SOL en Movistar Arena: Una cuestión de magnitud

22 de febrero 2026.

Por Jaime Farfán.
Fotografías por Jordan Curtis Hughes.

Mientras Gloria Estefan dominaba al “Monstruo” de Viña del Mar, otra criatura despertaba en el Movistar Arena. El público, impaciente tras el delicado pero satisfactorio club set del dúo canadiense Bob Moses, aguardaba de puntillas lo que prometía ser el punto álgido del verano. La espera valió la pena. RÜFÜS DU SOL brindó un espectáculo sencillamente magistral en una nueva fecha de su Inhale/Exhale World Tour: un huracán de beats robustos, láseres fulgurantes, nostalgia por los veranos idos y esperanza por los que vendrán.

En una era saturada de estímulos, pocos proyectos logran equilibrar tecnología, música y emoción con la naturalidad que lo consigue el trío australiano. El escenario se articulaba sobre una plataforma de luces LED y tres estaciones de trabajo donde la batería, los pads y una hilera de sintetizadores se disponían sobre atriles iluminados. Para consolidar la puesta en escena, un sólido muro de focos al fondo proyectaba una luz blanca sostenida sobre visuales de andamios, otorgando al show un aspecto industrial a la par que futurista. Era un montaje diseñado para que nadie, desde la cancha hasta la última fila, quedara fuera de la experiencia.

Desde el momento en que el vocalista Tyrone Lindqvist subió al escenario, escoltado por Jon George y James Hunt en teclados y batería, todo quedó en el olvido. Introdujeron la atmósfera con la delicada y percusiva “Inhaler”, pieza que abre su último disco, para luego dar paso a la luminosidad de “Brighter”. Las cámaras de los asistentes se alzaron como testigos mudos ante suspiros de asombro que no cesaron en toda la noche. Por momentos, la presentación resultó visualmente tan intensa que la música parecía disolverse en el ambiente, creando una sinestesia perfecta. Los ecos de Bloom resurgieron con “You Were Right”, que gracias a una intro extendida, un groove más denso y la interpretación íntima de Lindqvist, alcanzó un matiz casi trascendental.

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La voz rasposa del australiano flotó sobre los ritmos sin imponerse, proyectando una emoción genuina que conectó de inmediato con la audiencia. En “On My Knees”, el tema se abrió paso progresivamente hasta estallar en un clímax masivo, envuelto en una verdadera catedral de láseres y geometría lumínica. Tyrone fue parco en palabras, pero en sus contadas intervenciones se mostró genuinamente feliz de regresar a Chile. “Los vemos a todos”, declaró durante “Eyes”, frente a un Movistar Arena absorto de principio a fin.

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El momento culminante llegó con “Innerbloom”, que más que explotar, se expandió, sumergiendo al público en un estado de trance y comunión. Hubo abrazos, cánticos de complicidad y brazos alzados ante un horizonte de posibilidades. El encore con “Music Is Better” marcó el retorno del alma al cuerpo; el instante preciso para agotar los últimos pasos de baile antes del inminente lunes. Así fue el ritmo de RÜFÜS DU SOL: una marea que, sin necesidad de quiebres bruscos ni estallidos gratuitos, envolvió los cuerpos con una insistencia suave. Te distraes un instante y, para cuando te das cuenta, ya te has dejado llevar por la corriente.

Setlist:
Inhale / Brighter
Lately
Breathe
You Were Right
Sundream / Make It Happen
On My Knees
In the Moment
Pressure
Desert Night
Edge of the Earth
Levitating
Next to Me
Surrender
Exhale
Fire/Desire
Underwater
Eyes
Alive
Always
New York
Treat You Better
Innerbloom
Break My Love
No Place
Music is Better / Be With You