Conversamos con Muerdo: “El artista también tiene que ser un poco cronista de su tiempo”

Por Ignacia Gutiérrez.

Pascual Cantero, conocido artísticamente como Muerdo, regresa a nuestro país tras exitosas presentaciones en festivales y escenarios internacionales. El cantante, compositor y poeta originario de Murcia, España, aterriza con una propuesta íntima y especial: la gira “Volver a donde nacen las canciones”. Este tour destaca por un repertorio elegido íntegramente por sus seguidores, ofreciendo un recorrido emocional por sus más de 15 años de trayectoria.

Desde el lanzamiento de su álbum debut, Flores en el acero (2011), Muerdo ha construido un puente sonoro entre Europa y Latinoamérica, continente que considera su “segunda patria”. Su discografía, que suma ya ocho trabajos de estudio —incluyendo el reciente Sinvergüenza (2024)—, es un collage de viajes donde conviven el flamenco, la balada y los ritmos latinos.

Hablamos con el músico antes de su esperado concierto el 27 de marzo en el Club Chocolate. Todo el detalle, a continuación:

¿Cómo describirías tu proceso creativo a la hora de dar vida a un álbum?

Lo describiría como un proceso natural, pero a la vez tedioso. Es una especie de minería emocional: consiste en escarbar en sensaciones y sentimientos que a veces no son agradables de remover, con el fin de transmutar todo eso en algo bello. Para mí, la creación reside en esa transformación.

Ya viniste a Chile con tu último álbum, Sinvergüenza. ¿Qué ritmos marcaron ese disco y qué diferencia esta nueva gira?

Sinvergüenza es un álbum que bebe mucho de los ritmos afrocaribeños y latinoamericanos. Sin embargo, ahora presentamos una gira distinta, acompañados solo por dos músicos multiinstrumentistas. El concepto es despojar a las canciones de todo artificio y reducirlas a su esencia para recuperar la intimidad con el público. Lo curioso es que el repertorio fue elegido por votación de la gente; es una retrospectiva emocional por mis discos de estos 15 años de camino.

En tu trayectoria has colaborado con artistas como Guitarricadelafuente. ¿Cómo ves la escena actual de la canción de autor y la balada española?

No sé si enmarcaría a Guitarrica estrictamente en la balada, pero creo que la escena musical española goza de una salud excelente. Se nutre constantemente de ese “ida y vuelta” con el continente americano. El tránsito artístico entre España y países como Argentina, Colombia o Puerto Rico es muy fluido. Es hermoso ver cómo estamos consolidando una escena global.

¿Hay artistas de fuera de España que te hayan inspirado o con los que sueñes trabajar?

Uno se inspira con todo lo que le circunda: un paisaje en la carretera, un cuadro, una película o un libro. Mi trabajo no nace de afuera hacia adentro, sino al revés. Aunque me dejo permear por muchas influencias y referencias, no sigo una estética concreta. Mi música nace de una necesidad interna.

Has dicho que tu mayor gratificación es que tu música haya cambiado tu propia vida. ¿Cómo vives el proceso de escribir sobre el amor, el desamor y tus vivencias?

Ese es el alimento. Escribo por pura necesidad de expresión; mi música es como un cuaderno de bitácora. Escribo sobre lo que siento cuando me enamoro, cuando me rompen el corazón o cuando sanan los vínculos familiares. Las emociones son el caldo de cultivo. Además, creo que el artista debe ser un cronista de su tiempo: escribes sobre lo que pasa afuera y lo que pasa adentro, especialmente sobre las situaciones difíciles que necesitas convertir en algo luminoso.

¿Cómo te sientes al recibir el cariño de la gente y saber que se identifican con tus letras?

Es increíble poder acompañar los procesos vitales de los demás. Hace poco me escribieron para decirme que un niño nació escuchando mis canciones, y otra persona me contó que su padre falleció escuchando mi música. Acompañar el nacimiento y la muerte —y todo lo que ocurre en medio— es fascinante. Es mágico saber que, mientras yo estoy en mi casa tranquilamente, mi música está presente en momentos tan cruciales. Lo vivo con mucho asombro.

A nivel personal, me llega mucho la canción “Llegué hasta ti”. ¿Qué experiencia quisiste plasmar ahí?

No me gusta mucho “destripar” el sentido de las canciones porque prefiero que cada persona las interprete a su manera. En mi caso, esa canción habla de un encuentro amoroso y la búsqueda de conexión con una persona, todo con Madrid como telón de fondo.

Este año se cumplen hitos importantes: 10 años de Viento Sur y 8 de La mano en el fuego. En pleno 2026, ¿cómo ves tu evolución?

Siento la satisfacción de mirar atrás y ver que he dejado una pequeña huella. Me hace feliz todo lo que la música me ha permitido vivir: viajes, amistades y conocer culturas. Para un chico de una provincia pequeña, esta carrera ha sido la llave para conocer el mundo de una forma que no habría podido imaginar de otra manera.

¿Te queda algún lugar pendiente por visitar con tu música?

¡Muchos! Me encantaría conocer Brasil, y también lugares de África y Asia. Sigo siendo un humano que ama viajar y transitar nuevos mundos.

¿Qué esperas de este año y qué tienes preparado?

Tenemos cerrados unos 60 conciertos en este formato acústico. Estoy muy contento porque necesitaba que este trabajo volviera a ser sostenible; estaba agotado de girar con bandas grandes. Este es el año de la reconexión con mi público y con la esencia: girar con la guitarra bajo el brazo y a corazón abierto. Solo espero que los conciertos salgan bien y que podamos emocionarnos juntos.

¿Qué podemos adelantar del show en Chile en el Club Chocolate?

El repertorio ya es conocido porque lo eligieron los fans, pero siempre habrá alguna sorpresa. Tendremos invitados especiales en Santiago, músicos amigos con los que siempre es un gusto compartir escenario. Quedan poquitas entradas y el local no es muy grande, así que animo a la gente a que se sume porque será un encuentro realmente especial.

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