Por Rodolfo Galleguillos.
La agrupación ucraniana liderada por la carismática y multifacética Tatiana Shmayluk se ha consolidado como un nombre recurrente y esperado en la cartelera de espectáculos extremos en Chile. En esta oportunidad, Jinjer regresa a Santiago por cuarta vez para apoderarse del escenario del Teatro Caupolicán. El motivo principal de este encuentro es la promoción de su quinto álbum de estudio, titulado Duél. Publicado en 2025, este trabajo no solo ha sido aclamado por la crítica especializada, sino que ya es considerado uno de los lanzamientos más robustos y significativos del género en el último año.
Duél se presenta como una obra cargada de matices, con un aire profundamente personal que sirve de testimonio sonoro ante el conflicto bélico que azota el territorio ucraniano. El álbum no solo explora el dolor contemporáneo, sino que también rescata temáticas históricas ligadas a la Eurasia de finales del siglo XIX, otorgándole una densidad lírica poco habitual. En este contexto, la versatilidad vocal de Shmayluk vuelve a ser el epicentro del lanzamiento; su capacidad para transitar entre limpios etéreos y guturales demoledores ha elevado su estatus no solo como un referente femenino indiscutido en el heavy metal, sino como una figura cuya presencia escénica y desplante generan una verdadera obsesión entre su fanaticada global.
El origen del nombre del grupo es un detalle que suele despertar curiosidad. Lejos de referirse a la planta de jengibre, “Jinjer” nace como una onomatopeya que busca replicar el sonido seco y rítmico de la guitarra eléctrica al utilizar afinaciones graves. Esta identidad sonora se apoya en el altísimo nivel técnico de sus músicos, quienes son citados constantemente como referentes en sus respectivos instrumentos. La banda se caracteriza por el uso de tecnología de punta para construir capas sonoras pesadas y precisas, un virtuosismo que quedó perfectamente documentado en su registro Live in Los Angeles (2024). Aquel álbum en vivo es una pieza impecable que revisita sus clásicos con una ejecución que roza la perfección técnica.
Más allá de los nuevos himnos como “Duél” o “Kafka”, es imposible hablar de Jinjer sin remontarse una década atrás, momento en que lanzaron la pieza que los catapultó al estrellato internacional: “Pisces”. Esta canción, con sus dinámicas transiciones entre balada y metal extremo, se convirtió en un fenómeno viral, generando una oleada de videos de reacción en YouTube ante la asombrosa metamorfosis vocal de Tatiana. Aquel hito puso en el mapa a una banda proveniente de un país poco habitual en el circuito comercial del metal, derribando fronteras a punta de talento.
“Pisces” es un número infaltable en su repertorio y la excusa perfecta para quienes aún no han experimentado el poderoso groove que la banda despliega en directo. Para los que ya han sido testigos de su energía, esta nueva cita en el Teatro Caupolicán es la oportunidad ideal para reencontrarse con una banda en su mejor momento creativo. Las entradas suelen volar cuando se trata de Jinjer, y tras un 2025 marcado por la excelencia de su nuevo material, el show promete ser una de las experiencias más intensas del año.

