Conversamos con Tenemos Explosivos #Rockout2026: “Cuando vamos a tocar con bandas que también defienden ciertos elementos que nosotros defendemos, sentimos que pertenecemos desde ahí”

Por Sebastián Allende.

El Festival Rockout 2026 se perfila como uno de los encuentros más contundentes del año para los amantes de la música alternativa. Con una selección de artistas cuidadosamente armada, la jornada reunirá a grandes referentes del rock y leyendas del punk mundial, en un día marcado por guitarras potentes y mensajes directos que prometen encender el Estadio Santa Laura USEK este 25 de abril de 2026, desde las 14:00 hrs.

Tenemos Explosivos serán los encargados de aportar intensidad emocional y una mirada contemporánea dentro del post-hardcore nacional. Para conocer sobre su presentación en este festival y sobre la vida misma y los tiempos contemporáneos conversamos con su vocalista Eduardo Pavez (E) y su guitarrista René Manuel Sánchez (R).

Hola Muchachos, gracias por tu tiempo. Para partir, quiero que nos cuenten cómo recibieron esta invitación y qué significa para una banda como ustedes estar compartiendo cartel con próceres del punk como Bad Religion.

R: Fue una invitación que recibimos con un “wow” inmediato. Bad Religion es una banda fundamental, no solo por lo musical, sino por lo que significa en términos de pensamiento. Para mí, personalmente, fue una de las bandas que me abrió el libro, por decirlo así. Me llevó a empezar a desarrollar más pensamiento crítico, a investigar qué había detrás de las letras, qué se estaba diciendo realmente.

Llega en una época particular, los 90, que fue un momento de despertar musical para muchos. Quienes tuvimos la inquietud de seguir investigando, de entender lo que estaba diciendo Greg Graffin y otros, encontramos ahí una puerta de entrada no solo a la música, sino también a una forma de mirar el mundo. También fue importante desde lo técnico: la manera de tocar guitarra de Brian Baker, por ejemplo, fue muy influyente para mí. Entonces es una referencia profunda, transversal.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que probablemente somos la banda que más se “separa” del cartel en términos de sonido. Pero también somos transversales: tenemos resonancias de muchos estilos y, a la vez, una identidad que no encaja del todo. Y creo que ese contraste es interesante.

Este festival reúne distintas generaciones del rock, muy marcadas por el punk y el hardcore. ¿Cómo sienten que encajan ustedes en ese cruce de escenas?

E: Creo que encajamos en el sentido más amplio. Son guitarras, batería, distorsión y, sobre todo, mensaje. Ahí hay un punto clave. Nosotros venimos de un proyecto que fue acogido con los brazos abiertos por la escena hardcore, aun cuando no somos una banda de hardcore.

Siempre hemos estado vinculados a cierto tipo de público, a cierto discurso, a un espacio desde donde se comparten ideas. Entonces, claro, uno mira el cartel y podría preguntarse: “¿qué hacen Los Explosivos ahí, metidos entre medio?”. Pero creo que la respuesta tiene que ver con la pertenencia a un discurso crítico, a una actitud contestataria.

Hoy vivimos una época en que la actitud crítica se percibe casi como partidismo. Si tú criticas el sistema, inmediatamente eres etiquetado. Hay una desesperada necesidad de pertenecer a un equipo, en un momento histórico donde las instituciones ya colapsaron y, en el fondo, no hay equipo: están los millonarios por un lado y tú estás solo, defendiendo lo poco que tienes.

En ese espacio, cualquier otro se transforma en enemigo. Entonces, cuando vamos a tocar con bandas que también defienden ciertos elementos que nosotros defendemos, sentimos que pertenecemos desde ahí: desde una resistencia a la simplificación del discurso público. Cuánto de eso se transmite y cuánto queda como entretenimiento es algo que define el público, pero nosotros nos paramos desde ese lugar.

Este festival parece dialogar directamente con la coyuntura que estamos viviendo: un nuevo gobierno, un giro hacia la derecha y un cartel que se fue armando casi naturalmente como un espacio de resistencia.

¿Cómo ven esta tribuna?

R: No es tanto el festival en sí, sino el momento histórico. Cuando revisas los periodos más duros políticamente, suelen coincidir con etapas muy prolíficas de música con mensaje. Pasó en los 80 en Estados Unidos con Reagan y Bush, y pasa ahora.

Estamos en un punto tan límite que quedarse callado ya es una toma de posición. Defender el silencio es, en el fondo, permitir que el fascismo avance. Si no denuncias un genocidio, si no denuncias la desaparición de personas, si no denuncias amenazas explícitas contra pueblos completos, entonces la pregunta es: ¿qué estás esperando para tomar una posición ética?

Y eso no pasa solo acá. Ver a bandas del tamaño de The Strokes en Coachella haciendo declaraciones claras en contra del genocidio en Gaza no es un gesto aislado ni oportunista. Es una señal histórica. Esto va a ser recordado, como se recuerda hoy a los artistas que hablaron contra la guerra de Vietnam.

E: En retrospectiva, nadie quiere quedar del lado equivocado de la historia. Y creo que los artistas, grandes o pequeños, están sintiendo que ya no alcanza con entretener. Hay un momento en que el divertimento se agota y empieza la necesidad de pensar.

¿Cómo ven el rol del artista en este contexto? ¿Existe una responsabilidad, un protagonismo, deben ser referente o formadores?

R: No me siento en una posición desde la cual yo “forme” a alguien. Eso es un viaje personal. Nosotros hacemos música, presentamos una mirada, y quien quiera tomar eso para su proceso, bienvenido.

E: Pero sí me cuesta separar al artista del arte. La música es una forma de entender la humanidad. Si alguien construye su obra desde una idea completamente despolitizada en un mundo que se está quemando, al menos es una decisión que merece ser cuestionada.

Antes existía una industria que te ponía en una pantalla gigantesca: MTV, Latinoamérica completa escuchándote. Hoy somos bandas independientes que han construido su espacio a pulso. Exigirle una responsabilidad social solo al artista, mientras empresarios, políticos y grandes poderes defienden públicamente sus intereses sin cuestionamiento, es una trampa. El problema es que cuando atacas el statu quo, eso se ve como político, pero cuando lo defiendes parece neutral.

Con el paso del tiempo, ¿sienten que su música se ha vuelto más reflexiva, más urgente, o más honesta?

E: Más honesta, sin duda. Por el simple hecho de estar más viejo y tener menos que defender. Antes quería ser percibido de ciertas maneras, lograr ciertas metas que creía que me iban a completar. Hoy entiendo que la incompletitud es parte de la vida y que aceptar eso te da libertad.

Ese ruido de angustia existencial de fondo no desaparece, pero aprender a convivir con él te permite ser uno mismo. Como dice el meme: soy cringe, pero soy libre.

R: Es mucho más reflexivo. El tiempo y la vida te enseñan a ver las cosas con distancia. Y esa distancia te permite hablar con más calma, pero también con más profundidad.

Después de Rockout 2026, ¿qué viene para Tenemos Explosivos?

R: Sí, estamos trabajando en música. Tenemos bastante material, pero no tenemos fechas ni compromisos definidos. Es un proceso que todavía estamos digiriendo y analizando para ver qué calza mejor: si termina siendo un disco, un EP o algo distinto. El hecho de no tener ataduras ni presiones también nos da la libertad de hacer exactamente lo que queramos.

Trabajar nuevamente con Eduardo en la sala es distinto. Después de tantos años, la aproximación a las ideas cambió completamente. Hoy una canción puede nacer desde una línea vocal, desde un piano, desde cualquier lugar, y eso antes no lo habíamos explorado. En ese sentido, sí, estamos haciendo cosas y hay algo muy entretenido que se viene durante este primer semestre, aunque todavía no podemos adelantar demasiado.

E: Volver a encontrarnos todos en la sala ha sido muy bonito. Siempre ha existido un espacio de vulnerabilidad entre nosotros, donde las propuestas no vienen desde el ego ni desde el daño, sino desde la intención de mejorar algo colectivo, algo que es más grande que uno mismo.

Hoy estamos trabajando desde un lugar mucho más tranquilo, más cómodo y, por lo mismo, más libre. No respondemos a las lógicas mercantilistas de la industria musical, lo que también nos permite explorar sin presión. El hecho de que ahora una canción pueda nacer desde una idea vocal o desde un instrumento distinto abre muchas posibilidades que antes no nos permitíamos.

Hay una competencia y una complicidad distinta entre nosotros, y eso hace que el proceso creativo sea más honesto. No sabemos todavía qué forma final va a tener todo esto, pero el proceso en sí ha sido muy significativo y bonito.

Para cerrar, les quiero pedir un mensaje para la gente de Parlante y que los inviten al show.

E: Un saludo muy grande para todos los amigos y amigas de Parlante. Muchas gracias por acompañarnos, por el apoyo y estamos muy emocionados por verlos pronto en Rockout.

R: Nos vemos este sábado 25 en Rockout, a partir de la una o una y media de la tarde, en el escenario 1. Vamos a estar abriendo ese escenario, así que los esperamos tempranito para compartir esos 30 minutos que van a estar muy enérgicos.

null