In Flames en Teatro Cariola: La luz al final del túnel

21 de abril 2026.

Por Eliseo Muñoz.
Fotografías por Chargola Pro.

Una verdadera fiesta apoteósica se vivió anoche en el Teatro Cariola con el retorno de los suecos In Flames. La banda celebró más de 30 años de trayectoria en una velada eléctrica a recinto lleno, marcada por una audiencia devota que coreó cada verso hasta el cansancio.

La jornada comenzó temprano con los nacionales Projector, encargados de encender los motores. Su despliegue técnico fue impecable, haciendo gala de una brutalidad musical que no se queda en el ruido, sino que coquetea con el metal progresivo y abraza melodías cálidas en medio de su tormenta sonora. En una presentación breve pero intensa, repasaron cortes de su disco Between the Nature and the Ego y su reciente sencillo, “Corporatocracy”.

Acto seguido apareció Diametral, agrupación nacional cuya propuesta amalgama diversos matices del metal, logrando un sonido sumamente afín al plato fuerte de la noche. Con ritmos vertiginosos y guturales ensordecedores, agitaron a los asistentes y provocaron los primeros circle pits de la jornada. Su vocalista, Osvaldo López, agradeció la oportunidad de compartir escenario con sus referentes, destacando que In Flames es una influencia vital en su sonido; incluso cuentan con un cover oficial de “Take This Life”. Su set recorrió lanzamientos recientes como “Screams in The Silence” y “Onlyfan”, cerrando de forma demoledora con “I’m The Truth”.

Para cuando Diametral abandonó el escenario, el Cariola ya operaba a su máxima capacidad. Tras una breve espera, In Flames emergió de la oscuridad para hacer estallar la tarima con un tridente de alto impacto: “Pinball Map”, “The Great Deceiver” y “Deliver Us”. Fue un inicio ideal para recorrer una discografía extensa, con un setlist seleccionado minuciosamente que, si bien favoreció su etapa más moderna, dejó satisfechos a todos los sectores. Los comandados por Anders Friedén dejaron claro que no podían dejar a Chile fuera de su gira mundial; el propio vocalista, cercano y carismático, no dudó en estrechar manos, chocar puños y grabar videos con los teléfonos de los fans en las primeras filas.

El teatro se convirtió en una olla a presión que alcanzó su punto de ebullición con la tríada clásica de “Cloud Connected”, “Trigger” y “Only for the Weak”. Estos himnos de las eras Clayman y Reroute to Remain inyectaron una dosis de adrenalina que la cancha respondió con intensidad, avivando el caos y los empujones. Sin embargo, tras la tempestad musical, el mensaje de In Flames fue de una lucidez necesaria: amor y empatía. En tiempos donde la opresión parece normalizarse, Friedén subrayó la importancia de resistir a través de la amabilidad y la consciencia humana.

Tras este momento de reflexión, el frenetismo regresó por petición directa de Chris Broderick, quien solicitó un gran círculo en el centro de la pista. El público obedeció de inmediato para recibir “The Mirror’s Truth”, desatando el momento más caótico de la velada. El broche de oro llegó con “Take This Life”, una pieza cargada de nostalgia que para muchos fue la puerta de entrada al death metal melódico gracias a su aparición en Guitar Hero 3. Fue el cierre perfecto para recordar una época donde la única preocupación era dominar esa canción en nivel experto.

En definitiva, se vivió una jornada histórica en el Teatro Cariola. Un sold out con creces justificado para una banda que demostró por qué sigue siendo un pilar del género; perderse esta instancia habría sido, sin duda, un peso eterno en la conciencia de cualquier fanático.

Setlist:
Pinball Map
The Great Deceiver
Deliver Us
The Quiet Place
Voices
Cloud Connected
Trigger
Only for the Weak
Meet Your Maker
State of Slow Decay
Alias
The Mirror’s Truth
I Am Above
Take This Life