Por Pablo Álvarez P.
Lejos de las giras internacionales y del éxito musical que gozan hoy, hace 17 años Wesley Schultz y Jeremiah Fraites estaban agobiados por la necesidad de sobrevivir en el oneroso Nueva York y sin poder desarrollarse musicalmente. Así, los miembros de The Lumineers se vieron obligados a dejar la gran manzana en busca de otros caminos para profesionalizar su pasión. Sin la efervescencia artística que se vive en la gran ciudad, Schultz y Fraites se mudaron a Denver en 2009, esperando que con un estilo de vida más asequible tuviesen el tiempo necesario para dedicarse a la banda.
Y así fue, poco a poco pasaron de servir tragos, a tocar en bares y en diferentes escenarios locales, aprovechando el circuito de los micrófonos abiertos y ganando –poco a poco- una fanaticada fiel que les seguía los pasos. Así, el dúo pulió su estilo, sumó a la celista Neyla Pekarek como tercer miembro oficial y compusieron un puñado de canciones que llamaron la atención de Onto Entertainment. Firmaron y grabaron su primer álbum de la mano de Dualtone. Antes de salir a la venta, el trabajo ya tenía un éxito resonando a fines de 2011: la canción “Ho Hey” fue incluída en un capítulo de la serie Heart of Dixie e incluso fue usada en un comercial. De inmediato comenzó a hacer ruido y la lanzaron como su primer single oficial en 2012, resonando en el mundo entero.
Con un claro sonido de raíces folk y americana, acompañado de una melodía alegre, el single alcanzó el top 3 en el Billboard Hot 100 y se metió en el top 10 de los charts británicos. La banda continuó pavimentando su éxito con líneas melódicas de espíritu pop y letras profundas. “Stubborn Love” llegó como segundo sencillo, y una sonoridad donde había mayor presencia del celo, mientras que “Submarines” tuvo al piano como protagonista. Si bien estos singles gozaron de una rotación respetable y “Stubborn Love” está escrita con piedra en cada uno de sus setlists, no alcanzaron lo hecho por su primer sencillo.
Lejos de buscar replicar un segundo megahit, The Lumineers decidió ignorar ese hecho y simplemente seguir haciendo su música. Después de todo, a esa altura ya habían pasado de tocar en bares a llenar arenas y pequeños estadios. Así, en 2016 lanzaron su segundo disco Cleopatra, debutando en el número 1 de los charts británicos y con singles que entraron directo a la lista de favoritos de sus fans. Tanto así que la banda incluso lanzó una especie de corto llamado “The Ballad of Cleopatra”, que une los 4 singles del álbum “Ophelia”, “Cleopatra”, “Sleep on the Floor” y “Angela”. Cleopatra sería además, el último disco de la banda como trío, ya que Neyla Pekarek decidió emprender una carrera solista.
De vuelta como dúo creativo, Schultz y Fraites se jugaron por una idea más arriesgada para su siguiente disco: retratar la adicción a las sustancias en una obra de 3 actos, siguiendo a 3 generaciones de la ficticia familia Sparks. Marcados por historias familiares de relaciones problemáticas con el alcohol y las drogas, la pareja de músicos decidió abordar todas las consecuencias que traen estos excesos no sólo al adicto, sino que también en sus cercanos. Más deprimente, disonante y catártico, este LP significó una nueva capa en la carrera de The Lumineers, y con buenos resultados comerciales. El disco alcanzó el top 3 en la lista Billboard 200 de Estados Unidos. Además, el álbum vino acompañado de un mediometraje de 44 minutos, sin diálogos hablados, guiado sólo por la sonoridad de sus canciones.
Brightside, el cuarto álbum de los norteamericanos, mantuvo un sonido más cargado a las guitarras eléctricas, pero con un espíritu más simple que su ambicioso antecesor. Esta entrega además marcó la última visita de la banda a nuestro país, con un emotivo concierto en el Teatro Caupolicán a fines de 2023. Y es que la relación de The Lumineers con Chile es de larga data. Su debut fue en una ya lejana edición 2014 de Primavera Fauna, mientras que muchos fanáticos aún recuerdan su frustrada venida para el Lollapalooza 2020, cancelado por la pandemia.
Sin embargo, esta nueva venida con su quinto álbum bajo el brazo encuentra al dúo en un momento distinto. Su último trabajo titulado Automatic puede linkearse más con ese primer disco que con sus antecesores más recientes, al ser poseedor de un sonido dominado por guitarras acústicas y piano. Preocupados por el paso del tiempo, el ser padres y la propia relación interna de la dupla, es que veladamente los músicos deciden luchar contra esta vida automatizada y evitar además, que su propia relación creativa y musical funcione bajo una lógica de piloto automático. Así, temas como la monotonía, el estancamiento y la desesperanza son tópicos que atraviesan el disco, junto con el propósito de buscar una conexión verdadera con un otro. Minimalista y reflexivo, Automatic es sin duda un sólido trabajo de los de Denver, revelando madurez no sólo en sus letras profundas, sino que también en el abandonar la idea de tener que demostrar algo musicalmente hablando.
The Lumineers se presentan este viernes 1 de mayo en Movistar Arena, en una noche que promete mucho folk, con toques de pop y rock, junto a una alta dosis de sentimiento. Aún quedan entradas disponibles para el regreso de los norteamericanos, las que se pueden encontrar en el sistema Puntoticket.


