8 de mayo 2026.
Por Francisco Aguilar A.
La jornada de este 8 de mayo en el Parque Estadio Nacional se consolidó como un hito absoluto para el nü metal en Chile, género bautizado localmente como “aggro” en su peak de efervescencia a inicios de los 2000, ofreciendo una experiencia que transitó desde la frescura vanguardista de otras vertientes del metal hasta el peso imponente de la historia.
Este regreso triunfal marcó el sexto encuentro de los norteamericanos con el suelo nacional, cerrando una brecha de nueve años desde su última presentación en 2017. La relación de Korn con nuestro país es larga y profunda, iniciada con aquel debut histórico en la Pista Atlética en 2002, siguiendo con su paso por el Monsters of Rock en 2008, la intimidad del Teatro Caupolicán en 2010 y 2017, y aquel curioso pero potente show en el Centro Cultural Chimkowe en 2013. Cada una de estas visitas ha servido para cimentar un culto que anoche alcanzó su punto máximo, demostrando que la conexión entre la banda y Chile es inquebrantable.
El ambiente comenzó a caldearse desde temprano bajo un tenue sol que pronto dio paso a una noche fría pero eléctrica, iniciando con la energía visceral de los nacionales Chances, quienes con su intensidad demostraron que el hardcore local está más vivo que nunca. Acto seguido, Seven Hours After Violet, el nuevo y ambicioso proyecto de Shavo Odadjian, trajo un aire de renovación con rifferas densas y una técnica que dejó a muchos sorprendidos por su complejidad. Por su parte, Spiritbox entregó una presentación impecable y visualmente cautivadora, con una Courtney LaPlante que hipnotizó a la multitud mediante su dualidad vocal, pasando de melodías angelicales a guturales demoledores, dejando el escenario en llamas para el plato fuerte de la noche.
Cuando las luces finalmente se apagaron y el icónico e inquietante riff de “Blind” dio inicio al caos, Korn tomó posesión total del recinto, transformando el parque en una marea humana de saltos y ruidos guturales. Jonathan Davis, en un estado vocal y físico envidiable, no solo se limitó a interpretar sus oscuras y catárticas líricas con una entrega teatral, sino que se convirtió en el motor incombustible del show; se le vio en todo momento alentando apasionadamente al público chileno, gesticulando hacia las masas para que el rugido no decayera e interactuando con las primeras filas mediante gritos de apoyo que empujaban a la multitud a mantener la energía en lo más alto. El repertorio fue un equilibrio perfecto entre la nostalgia de los noventa y la brutalidad técnica, encadenando clásicos ineludibles como “Twist”, “Here to Stay” y “Got the Life” con una precisión sónica que hacía vibrar el suelo del estadio.
Mención aparte merece el héroe local de la jornada, Ra Díaz. El bajista chileno, que ya se ha ganado un lugar en el corazón de la banda y sus seguidores, simplemente lo dio todo sobre el escenario. Ver a un compatriota manejar los hilos del groove en una de las bandas más grandes del orbe fue emocionante; Ra no solo desplegó una técnica impecable y ese “slap” característico que define el sonido de los californianos, sino que derrochó una energía arrolladora, recorriendo el escenario y conectando de forma especial con su gente. Su presencia fue un motor de orgullo para el público local, demostrando que está en su mejor momento y que su entrega física y musical es, una pieza fundamental para que la maquinaria de Korn suene más pesada y cohesionada que nunca. Al finalizar, a modo de gratitud, se acercó a la multitud para entonar un mítico cea-che-i.
Otro de los puntos más altos y comentados de la velada fue el debut en este tour de “Ball Tongue”, una joya caótica de su disco homónimo que desató la locura absoluta de los seguidores más veteranos, sumado a la densidad emocional y ambiental de temas como “Dirty” y la agresividad de “Cold”. La banda se permitió jugar con matices únicos, incorporando celebrados guiños culturales, como el snippet de “One” de Metallica fundiéndose con el final de “Shoots and Ladders” tras el solo de gaita de Davis, o el ritmo de “Let’s Go All the Way” durante “Coming Undone”. Davis, moviéndose siempre con energía junto a su legendario pie de micrófono de metal diseñado por H.R. Giger, mantuvo siempre una comunión fluida y cálida, celebrando la entrega de una fanaticada que respondió con pogos monumentales en temas como “Y’All Want a Single”, donde tras una introducción del vocalista, se desato el desenfreno.
Tras un encore demoledor que inició con la atmósfera íntima de “4 U” y escaló hacia la explosión de himnos como “Falling Away From Me” y la rítmica “A.D.I.D.A.S.”, cerrando de forma definitiva con “Freak on a Leash”. Korn se despidió entre ovaciones, reafirmando que su legado no solo permanece intacto, sino que sigue siendo la fuerza dominante y el refugio emocional de toda una generación que anoche encontró su catarsis colectiva. Los queremos de vuelta ya.
Setlist:
Blind
Twist
Here to Stay
Got the Life
Clown
Did My Time
Am I Going Crazy
Shoots and Ladders (con Metallica’s “One” snippet)
Coming Undone (con Sly Fox’s ‘Let’s Go All the Way’ snippet)
Reward the Scars
Cold
Twisted Transistor
Dirty
Somebody Someone
Ball Tongue (tour debut)
Y’All Want a Single
Encore:
4 U
Falling Away From Me
A.D.I.D.A.S. (con Black Sheep’s “U Mean I’m Not” snippet)
Freak on a Leash

