Andy Bell en Teatro Caupolicán: Una fiesta llena de honestidad, reflexión y orgullo

16 de enero 2026.

Por Pablo Álvarez P.
Fotografías por Javier Martínez.

Tras un set cargado a los clásicos del synth-pop ochentero a cargo del DJ Claudio Letelier, la audiencia estaba lista para dejarse llevar en un viaje que mezcló actualidad y nostalgia casi en partes iguales. Y es que desde que comenzó a sonar el primer acordé espacial de “Breaking Thru The Interstellar”, el ya repleto Teatro Caupolicán se entregó de inmediato a ese comienzo etéreo que rápidamente se rompe en un coro bailable y contagioso. La canción que también abre el aclamado tercer disco solista de Andy Bell (Ten Crowns, 2025), dejó ver además el trabajo silencioso pero afiatado de la banda, con sus 4 integrantes aportando no sólo desde sus respectivos instrumentos, si no también con coros armoniosos cada vez que se requería.

“Muy buenas noches. Muy, muy, muy bienvenidos. Yo soy Andy Bell y estoy muy feliz de estar aquí. I love you Santiago de Chile”, dijo la voz de Erasure en un español agringado, antes de seguir con –precisamente- una canción de su banda madre “Blue Savannah” (Wild!, 1989). La platea se puso inmediatamente de pie y el frontman tímidamente empezó a sacar los prohibidos y a despojarse de su chaqueta fucsia metalizada, en perfecta combinación con sus pantalones y lentes de sol. Recién estábamos en la segunda canción, y la ovación no se dejó esperar.

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“Sometimes” llegó para recordar ese abrelatas llamado The Circus (1987), y que convirtió a Erasure en una revelación. Antes de volver a su material solista, el cantante aprovecha para reconocer a Dave Audé, su productor por más de una década y que anoche en el Caupolicán estuvo a cargo de los teclados y sintetizadores. “Yo trabajo desde (hace) 12 años con este hombre. Es un tocadiscos de América y esta es la primera canción que ustedes han escrito juntos… Que hemos escrito juntos”, dice corrigiéndose su español e introduciendo la melódica y rîtmica “Don’t Cha Know” con su resiliente letra. De vuelta a finales de los 80, llegó “Drama!” (1989), donde el público tomó el lugar original de los escoceses The Jesus and Mary Chain, gritando “Guilty!” en cada coro, en una colaboración tan anecdótica como poco probable para la época.

“Cuando yo estaba un niño, yo estaba enamorado con esta cantante. Ella era rubia como un ángel y es cantanta en un grupo que se llama Blondie”, dice en un algo tarzanesco español para presentar su colaboración con Debbie Harry, “Heart’s a Liar” (2025). Una hermosa balada de desamor, interpretada junto a su corista Chelsea Blakinship, en una sentida performance que puso un matiz necesario a esa altura de la noche. Pero la fiesta junto al sonido de Erasure vuelven rápidamente con la optimista “Chains of Love” (The Innocents, 1988), generando un coro masivo de principio a fin y un aplauso cerrado para el británico.

“Hay veces en que no puedo creer que tenga un trabajo como este. Yo no puedo imaginar que yo soy aquí ante ustedes”, confiesa Bell sentado en la orilla del escenario, sin ocultar su sorpresa por lo lleno que estaba el Caupolicán y la reacción de su audiencia la noche del viernes. Todo antes de introducir a la banda y desempolvar ese mega-hit de Erasure de inicios de los 90 llamado “Love to Hate You”. Karaoke, fiesta, abanicos en el aire y una larga y ensordecedora ovación del respetable. “Thank you very much. Ahora una canción muy querida en Sudamérica: ‘When I Needed You’”, dice Andy antes de abandonar el escenario y dejarle el protagonismo al guitarrista Jerry Fuentes y Chelsea Blakinship para interpretar esa balada de fines de los 80s.

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El protagonista de la noche vuelve a escena, esta vez con otra sudadera negra aunque esta vez sin aplicaciones fucsias, para viajar a mediados de los 90s con “Always” y el público que sacó sus celulares para registrar ese éxito de Erasure con tintes a Depeche Mode (o a Vince Clarke si se quiere) y donde Andy Bell demuestra una vez más su excelente forma vocal para llegar a esos tonos altos con falsetes incluídos. La noche sigue con un breve solo de batería de Sarah Tomek para introducir “Xanadu”, cover de Electric Light Orchestra junto a Olivia Newton-John y parte de la versión deluxe del Ten Crowns, mientras el cantante guarda sus mejores pasos de baile para “Victim of Love” (The Circus, 1987).

Una escultura atlética de oro apareció en las pantallas para abrazar la adversidad con “Dance for Mercy”, uno de los puntos más altos del reciente disco del inglés. Seguida de “Chorus” (1991), no hicieron más que transformar al recinto de calle San Diego en una pista de baile, junto a la imagen de otra escultura, pero ahora de un cowboy montando un plátano que puso a todo el mundo a grabar, cantar y a moverse. Aunque todo de la mano de una lírica introspectiva y reflexiva.

“Cuando yo estaba un niño, yo no puedo mentira (sic). Yo sólo decía la verdad. I had many troubles. ‘Do you have a girlfriend?’ No, I have a boyfriend… Muchos troubles. Esta es la canción que un hombre hétero escribió conmigo y se enamoró conmigo”, aseguró Bell antes de cantar “The Chance Won’t Come Again”, colaboración eurodance junto a Tim Rice-Oxley de Keane e incuída en la versión extendida del Ten Crowns. La noche siguió con un clásico absoluto de la mano de “Stop!” (Erasure, 1988), canción que en Chile además tuvo una segunda vida gracias a un sketch de El Club de la Comedia. Por supuesto, la ovación no se dejó esperar. Antes del encore llegó la balada “Oh l’amour”, sencillo que cierra el disco debut de Erasure (Wonderland, 1986) y que tuvo un íntimo inicio con el escenario apagado y todos los reflectores sobre Bell, quien sacó voz de cantante de ópera para la primera parte de la interpretación antes de volver al tono festivo. Para el bis llegó la agradecida “Thank You” (Ten Crowns, 2025) y claro, “A Little Respect”, la icónica canción de Erasure convertida por generaciones en un himno LGBTQ+, y que dejó al Teatro Caupolicán absolutamente satisfecho.

Lo de Andy Bell la noche del viernes fue una muestra de vigencia -con altas cuotas de nostalgia es cierto, pero de vigencia al fin y al cabo-. Con una voz que prácticamente no deja ver las 4 décadas de carrera y de la mano de un último disco catalogado unánimemente como el mejor de su carrera solista, el británico mezcló el Ten Crowns con los grandes éxitos de Erasure, acompañado de una impecable banda y visuales que se movieron entre iconografías ochenteras y esculturas atléticas. Siempre mezclando letras honestas y reflexivas, vestidas con sonidos de pista de baile y con un maestro de ceremonias que se mostró siempre juguetón con su público y quien con un poco más de práctica le puede dar pelea a Dua Lipa hablando español. En definitiva, la leyenda del synth-pop entregó un show de alto vuelo y que dejó a muchos preguntándose si puede estar de regreso pronto junto a Vince Clarke para celebrar los 40 años del debut de Erasure.

Setlist:
Breaking Thru the Intestellar
Savannah Song
Sometimes
Don’t Cha Know
Drama!
Heart’s a Liar
Chains of Love
Love to Hate You
When I Needed You
Always
Xanadu
Victim of Love
Dance for Mercy
Chorus
The Chance Won’t Come Again
Stop!
Oh l’amour
Thank You
A Little Respect

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