Melissa Aldana en Teatro Nescafé de las Artes: Un reencuentro con los orígenes

16 de febrero 2026.

Por Rodolfo Galleguillos.
Fotografías por Matías Schwartz.

Los seguidores del jazz alrededor del mundo conocen de sobra el trabajo de Melissa Aldana. Al mencionarla, se refieren a una de las saxofonistas más destacadas de la escena contemporánea, cuya historia, antes de radicarse en Estados Unidos, comenzó en este rincón del globo llamado Chile. Para ella, tocar en estas tierras tiene un matiz especial: es hacer música frente a los suyos, ante quienes la vieron crecer y donde inició su profunda relación con el instrumento. Con un nuevo disco recién estrenado, la segunda presentación de Aldana en el Teatro Nescafé de las Artes fue el reflejo de un proyecto que no solo destaca por su consistencia, sino por elevar la madurez interpretativa hacia nuevos horizontes.

Su más reciente álbum, titulado Filin, marca una distinción respecto a sus trabajos previos al sumergirse en una estética de balada, más pausada y, por lo mismo, más expresiva. Aquí, cada nota busca transmitir una emoción profunda y el virtuosismo técnico se vuelve accesorio. Como la propia Melissa explicó al público, el término proviene de la forma cubana de decir “feeling” en los años 40, época en la que el jazz comenzó a entrelazarse con los ritmos latinos y el bolero en la isla caribeña.

El espectáculo inició con “Little Church”, una pieza de intensidad creciente que dio paso a los primeros grandes momentos de improvisación del cuarteto. La banda, compuesta por músicos de absoluta confianza para Aldana — Kush Abadey en batería, Pablo Menares en contrabajo y Glenn Zaleski en piano —, demostró una cohesión envidiable. Con un sonido limpio y un manejo magistral de las dinámicas, la invitación fue clara: dejarse envolver por el lenguaje propio del jazz. Durante la jornada también sonaron piezas como “Dime si eres tú” de José Antonio Méndez, con el arreglo presente en su nuevo disco; “In the Middle of Everywhere”, composición de Zaleski; y una versión del legendario Thelonious Monk, “Introspection”.

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La atmósfera íntima, definida por notas largas y luces tenues, invitaba a la introspección. Es complejo describir la experiencia cuando la química musical trasciende las impresiones superficiales y desafía al oído a alcanzar nuevas comprensiones sonoras. Entre redobles, solos de contrabajo y pasajes de piano, el tiempo pareció suspenderse; incluso la misma Melissa pareció sorprenderse al notar que ya había transcurrido más de una hora de concierto. Para el cierre, la saxofonista eligió el estándar de Billy Strayhorn, “Lush Life”, seguido de la emblemática “Los Ojos de Chile” (de su disco 12 Stars, 2022), un tributo explícito a sus raíces. El cuarteto se retiró bajo una ovación cerrada, fortaleciendo un vínculo ya consolidado entre el público chileno y el jazz de clase mundial.

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