Tronic en La Cúpula: Celebrando 26 años del ADN de lo cotidiano

20 de junio 2026.

Por Eliseo Muñoz.
Fotografías por Claudia Reyes.

En 2026, Tronic es sinónimo de nostalgia y también de autogestión, casi dos décadas atrás, cuando las redes sociales eran una mera curiosidad y el internet se disfrutaba de una manera diferente, no existía Spotify, Deezer o Apple Music, la música se escuchaba en CD y recién aparecían los reproductores MP3. Dentro de este mundo, fue que surgió la agrupación nacional. Directamente desde San Carlos, se convirtieron en la banda sonora para muchos que buscaron refugio en sus letras que narran la cotidianidad del joven chileno, con la irreverencia y crítica social que ha caracterizado siempre a la banda, lograron convertirse en un insigne del pop punk nacional, con 9 discos publicados a lo largo de su trayectoria.

Chavín, Rigo, Nachoko y Gabo han conquistado los escenarios nacionales y extendiéndose también a varios países de Sudamérica, sobre todo México. El cuarto de siglo debía celebrarse en grande, lo que la banda y sus seguidores, tenían clarísimo. Desde temprano se congregó el “Ejército de Ciro” en los accesos de La Cúpula, flameando banderas y compartiendo máscaras de Ciro entre los seguidores, para que nadie se quedara sin su cotillón en esta fiesta. El ambiente de la previa estaba sumamente prendido, los presentes coreaban con fuerza la música de entrada: Pxndx, My Chemical Romance, Kudai, entre otros, himnos de la música alternativa que fueron coreados con la misma fuerza que más tarde se cantarían las canciones del show principal.

La jornada inició con Eduardo Cáces, ex bajista de Lucybell, arribó al escenario para presentar su último proyecto: “Trilogía de Lo Común: Lado B”, un cortometraje musicalizado en vivo ante una multitud expectante de música. Los hipnóticos visuales, narran la travesía de Conejo, a través de una sociedad tecnológicamente avanzada, con una estética altamente distópica y orwelliana. Una representación animada del camino que espera a la humanidad a futuro, si no se hace nada para detenerlo. La música es oscura y cautivante, hipnotizando el oído del asistente con la susurrante y omnipresente voz de Teresa Cabeza, que envuelven el tenebroso gruñido que emite el bajo de Eduardo. Una propuesta breve pero sumamente interesante y diferente al plato principal, fue aplaudida por los presentes y despertó conversaciones en el público, en la antesala para el plato principal.

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El reloj marcaba las 20:45 y la llegada de Tronic era inminente, las gradas del teatro se llenaban y en la cancha la expectación se podía sentir. El Ejercito los esperaba entusiasmados, las máscaras reinaban los rostros de los fanáticos y globos negros circulaban por todos lados del lugar. El recinto llegó a su capacidad total justo cuando se apagaron las luces y la pantalla del escenario comunicó un mensaje muy claro: “TODA EXPRESIÓN ES VÁLIDA”. Sin mayor preámbulo, entró la banda al escenario, los miembros uniformados de blanco y negro, los colores insignes de la banda, que se hacen notar inclusive en el patrón de sus instrumentos. Desde la pantalla, Ciro choca 3 veces sus baquetas y canaliza la energía con “Malos Amigos”, despertando la emoción entre los asistentes.

El espectáculo continúa rápidamente con “Evoluciona”, “Hoy”, y “La Granja” (Dedicada a los therians), con bailarinas disfrazadas de animales, tematizando la letra de la canción. La presentación avanza con pocas intervenciones de la banda, ya que tenían preparado un extenso setlist que exploró lo mejor de su catálogo, cada segundo fue de suma importancia. De antesala a algunas canciones se incluyó interludios de “Tronic TV” donde cada uno de los miembros compartió un pequeño mensaje de agradecimiento a los asistentes, por hacer de esta velada soñada, una realidad.

“Mateo”, una de las canciones más representativas de la banda provocó una tremenda explosión en la cancha. Su ritmo frenético, más cercano al hardcore punk que sus otras canciones, provocaron los primeros mosh de la jornada, entre banderas que no dejaron nunca de flamear al interior del teatro, los saltos y la locura marcaron asistencia y no se retiraron hasta el final del show. Otro de los puntos más altos fue “Capitán Caribe”, con el escenario adornado con palmeras inflables y el conocido anti-influencer “Otakin” caracterizado como protagonista, lanzó billetes temáticos de Tronic al público y energizó el escenario.

Y aún les quedaba otra sorpresa bajo la manga: Eduardo Cáces irrumpió en el escenario para acompañar a la banda con su dominio de las 4 cuerdas, uniformado como un miembro más de Tronic, para “Indoor”, canción que fue dedicada a una fanática que viajó desde Uruguay para no perderse el cumpleaños de la banda. Siguió para “Mantarraya” y “Chichavino”, por lo que Chavín, Rigo, Nachoko y Gabo tenían cada uno una guitarra eléctrica en sus manos, una muralla sonora demasiado potente para lo acostumbrado normalmente. “El Puñal” anticipaba el término de una jornada sumamente divertida y memorable, un sueño hecho realidad para la banda y sus fanáticos, que llenaron cada m2 del Teatro La Cúpula, conquistando un nuevo escenario en Santiago y llenando el corazón de una fanaticada que trascendió las generaciones nacionales, desde adultos que conocieron la banda en sus inicios, a pequeños niños que bailaron y corearon las canciones desde las gradas. Una celebración con todas sus letras, los 25 años de Tronic serán recordados en letras mayúsculas dentro de la historia del pop punk nacional.

Setlist:
Malos Amigos
Evoluciona
Hoy
La Granja
Fenix
Maldito Traidor
Mateo
Brasil
Somos Iguales
La Colina
Santiago
Pal Gato
Kerida
Kagüasaki
Veinte Por Ciento
Capitán Caribe
Abracadabra
Sra. Ester
Cuchibarbie
Descartable
Zem Zem
Indoor
Mantarraya
Chichavino
Prendan
El Puñal
Cuatro Ases
Seria Tan Bueno
Tele Culiá
Soñando
Otra Vez
Misis Güiñi
Combo Final