Por Jaime Farfán.
Rüfüs du Sol llega el próximo 22 de febrero al Movistar Arena, en un show que ya se encuentra completamente agotado y que marca el momento más ambicioso de su carrera como cabeza de cartel por Sudamérica. Luego de su paso por Lollapalooza Chile el año pasado, el trío australiano regresa con un espectáculo propio que promete expandir aún más la dinámica inmersiva que los ha convertido en uno de los nombres más influyentes de la electrónica contemporánea.
Las visitas anteriores del trío al país, incluyendo sus pasos por Lollapalooza el 2019 y el 2025, han dejado claro que su propuesta en vivo trasciende el formato de concierto tradicional: es una experiencia sensorial donde las vibras parecen inmaculadas, donde las texturas sónicas acarician los tímpanos y donde una multitud de desconocidos levanta las manos al aire como si compartieran un mismo pulso emocional.
El trío australiano, compuesto por Tyrone Lindqvist (voz y guitarra), Jon George (teclados) y James Hunt (percusión), levanta una propuesta que ha logrado cruzar fronteras entre el dance alternativo, el house melódico y la sensibilidad indie, creando un sonido que funciona tanto en la pista de baile como en momentos más introspectivos.
El proyecto comenzó a tomar forma en 2010 y pocos meses después lanzaron su primer EP homónimo, donde ya asomaban destellos de lo que vendría, como “Paris Collide”. Sin embargo, fue en 2013 cuando el grupo dio el salto definitivo con Atlas, álbum que alcanzó rápidamente el número uno en Australia y que introdujo singles clave como “Take Me” y “Desert Night”. El primero, una mezcla equilibrada de house luminoso y nostalgia veraniega; el segundo, más cercano al indie dominante de la época, marcado por vocales suaves y atmósferas envolventes.
El éxito se expandió en 2016 con Bloom, un disco que redefinió el alcance emocional de su música, con canciones radiantes, estructuras expansivas y una identidad sonora cada vez más definida. Tracks como “Brighter” o “Say a Prayer for Me” consolidaron su carácter melódico, pero fue “Innerbloom”, una epopeya de casi diez minutos, la que terminó transformándose en su obra más emblemática, un himno electrónico que combina progresión instrumental y una carga emocional casi hipnótica.
Con Solace, el trío profundizó su lado atmosférico, incorporando influencias ambientales cercanas a figuras como Brian Eno y explorando un formato que funciona tanto como álbum de electrónica como banda sonora. La etapa se amplificó con Live from Joshua Tree, un registro audiovisual filmado bajo la luz dorada del atardecer del desierto californiano que elevó la dimensión estética y contemplativa del proyecto.
En 2021 llegó Surrender, un trabajo pensado para la pista de baile pero cargado de euforia melancólica y texturas celestiales. Su single “Alive” les valió el premio Grammy a Mejor Grabación Dance/Electronic, consolidando definitivamente su estatus global. El capítulo más reciente es Inhale/Exhale (2024), un álbum que muestra a la banda en una etapa más madura, transitando entre el romance, la introspección y una paleta emocional más amplia. Canciones como “Music Is Better” y “Break My Love” reflejan esa evolución sin perder el toque emocional que caracteriza su sonido.
El show contará con la participación de Bob Moses como acto de apertura, el dúo canadiense conocido por su mezcla de electrónica y sensibilidad alternativa, responsables de tracks como “Tearing Me Up” o “Inner Light”. En vivo, resultará en un espectáculo masivo y al mismo tiempo íntimo. Es dinámico, envolvente y capaz de quitar el aliento. Todo apunta a que será la noche ideal para coronar el verano, en una mezcla de aura estática, beats expansivos y melodías que atraviesan el cuerpo y que aprietan el corazón.

